Mi jornada laboral empezaba a las 9 de la mañana y terminaba a las 11 de la noche si bien me iba… no comprendía porque en las otras plazas de la republica las cosas parecían tan sencillas cuando para mi, llegar a los reportes de fin de mes me parecían mas que una tortura una verdadera masacre a mi cabeza y mi nueva gastritis.

A los tres meses me empezó a doler la cabeza constantemente, lo bueno es que también en el departamento me tocaba hacerla de enfermera y el botiquín siempre estaba atascado de aspirinas. Pero tanta aspirina me empezó a provocar gastritis… eso o que tenía que tomar casi dos litros diarios de coca cola para poder aguantar la jornada completa… para los 6 meses y el evento de fin de año ya tenia una ulcera gástrica, migraña y una dermatitis nerviosa marca Acme…

Luego vinieron los aumentos de sueldo y la confianza de mi jefa de “ya no eres la novata y ahora si te tocan los regaños cuando te equivocas” y entonces vino lo más difícil. Una depresión total.

Siempre había sido la niña consentida de los profesores… no me considero ñoña pero si muy inteligente, sabia darle la vuelta al asunto para siempre dar lo mejor en todas las materias con el menor de los esfuerzos, siempre fui muy creativa y eso me ayudaba bastante a sacar mejores calificaciones que quienes pasaban días tratando de completar las tareas.

Pero en el trabajo no era así… en el trabajo cuando trataba de ser creativa, siempre había que romper una regla, y con un estricto departamento de calidad, ser creativa solo me producía problemas… llego un momento en que decidí apegarme a las reglas, y fue cuando me di cuenta que cada vez tenia mas retardos, llegaba “menos presentable” a trabajar, y mi hora de salida se alargaba un poco mas… eso me traía mas problemas, al punto en que me sentía inútil y lenta todos los días… y mi jefa probablemente pensaba igual… yo no estaba siendo productiva para nada y mis esfuerzos estratosféricos servían para solo cumplir lo que me pedían y nunca ser proactiva… vaya baja de autoestima para la “superwoman” que siempre me había creído.

Había partes de mi trabajo que me encantaban y siempre las realizaba en las primeras horas del día… el problema era el final del día. Mi humor había cambiado tanto que tenía problemas con la mitad de la empresa, con mi jefa, con mi familia, mi novio me había cortado como desde el tercer mes de trabajo, y mi vida social se había reducido a un fin de semana de descanso y silencio…

Termine renunciando antes de cumplir el año en la empresa. Con ulcera gástrica, migraña, dermatitis nerviosa, depresión, un autoestima del tamaño de un cacahuate, y más problemas que buenos amigos.

Tres meses buscando otro trabajo… para ser sincera no sabía ni dónde buscar… no quería tener tantas responsabilidades como en el pasado, pero me gustaba la idea de un puesto como el mío o un poco más alto… o tal vez cambiar de giro… dicen que nadie es feliz en su trabajo, ¿por eso te pagan por hacerlo, no?.... pero y luego, ¿busco un trabajo donde no sea feliz? Porque hay gente que si es feliz en su trabajo, pero ¿porque no me gusta ninguno, o será que no estoy buscando bien, o no lo estoy buscando en el lado correcto?

Como mandado del cielo me llego un empleo maravilloso… Consultora de mapa de talentos y una tecnología asombrosa llamada diagnostico de talentos por dominancia cerebral.

Wow. Y se hizo la luz… comprendí millones de cuestiones, comprendí mi cansancio, mi baja de productividad, mi depresión, mi gastritis, la migraña y todo lo demás… simplemente en mi lugar necesitaban a alguien totalmente contrario a mí.

Yo una frontal derecha extravertida, metida en una oficina por más de doce horas, haciendo un trabajo de basal izquierda… Ahora todo quedaba tan claro.

¡Como podía ser productiva en algo que me costaba 100 veces más oxigeno realizar¡

Conocer la tecnología Benziger me ayudo a mejorar las relaciones personales con mi familiar, con mi pareja y laborales. Es un autoconocimiento que se puede utilizar en cualquier aspecto de nuestras vidas.

Conocerme a mi misma me ha ayudado a tomar mejores elecciones de vida. A elegir mejor que clase de empleos, maestría o posgrado debo realizar para maximizar lo que ya soy.

Ha mejorado mi salud totalmente, en tan solo unos meses la gastritis ya ni la siento, migrañas solo me ha dado una, mi humor volvió a ser el mismo y mis horas de sueño ya son normales. Adiós cansancio extremo en los fines de semana y hola a mi renovada vida social donde ahora, hasta se de que platicar con las personas según el perfil que creo que domina en su pensamiento.

No estoy vendiendo una píldora maravillosa, pero si una herramienta de autoconocimiento que puede abrirte los ojos y a evitar que cometas grandes errores que solo te llevarían a la infelicidad.

Todos tenemos talentos y defectos. Que mejor que saber donde si puedes hacer las cosas bien y donde mejor dejas que alguien más se encargue. De haberlo sabido, las cosas hubieran sido tan diferentes… el hubiera no existe, pero si existe el presente y el futuro, y ambos pintan bien.

Testimonio de Vanessa García Limón, Coordinadora de RH en grupo modelo Puebla

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